Complejo
¡Qué tipazo tiene!,
peras de silicona,
silfídeo vientre,
melena de leona,
como élla,¡diantre!
igualita quiero ser.
Ya que,si estás como un barrilete
arrinconado queda tu valer;
y por su honrilla se lo promete,
con sus manos a la obra y al quehacer
Con un poco de régimen,
y algunas horas colgada del gancho
en el gimnasio,hará que la estimen,
reduciendo su ancho;
y por el cuerpazo de artista,
de cabeza al zafarrancho.
Ya solo le queda ensayar,
la sonrisa dentrífica,
y del maquillaje sus toques hallar,
para que resulte magnífica.
Pues,es el gusto masculino,
que por norma decide,
de su costilla la mujer se hizo,
en su prepotencia-dice.
Y conforme con lo establecido,
asume su bagaje,
pues,quiere traer seducido
al hombre con su coraje.
Equilibrio en la personalidad
No es verdadera estabilidad
la que con su aplomo demuestra,
sino apariencia de la personalidad
que con falso equilibrio se muestra.
Pues nos hace creer que su firmeza
es muy sólida y permanente,
como molde hecho de una sola pieza
que ante la oposición se resiente
haciendo añicos su fortaleza.
Por éllo tomar como cimiento
del equilibrio a la personalidad,
es tener un mudable asiento
sujeto a la eventualidad.
Aunque no aparente movimiento
y nos muestre su invariabilidad,
es vestidura que se lleva el viento
ante cualquier clase de adversidad.
Con el exterior se crea esta forma
de tan humana necesidad,
la convivencia dicta la norma
de entendimiento en la colectividad
y como indispensable conforma
para poder vivir en sociedad
al cuerpo de la personalidad.
También se crea un idioma
para podernos comunicar.
En base al concepto que se toma
resulta la cultura particular
de la etnia o pueblo que asoma.
Estos conceptos traen el resumen
de los hábitos en convivencia,
que valorándolos a su vez se asumen
en moral cívica de conveniencia.
